¡Bravo, Joaquín, bravo!
La actitud de Joaquín Vargas era
impensable hace 20 años. Es la hora de aprender de su ejemplo.
Francisco Martín
Moreno
Siempre
he pensado que una sociedad que no protesta es una sociedad enferma.
México se enfermó durante los 300
años de la colonia dominados por la Santa Inquisición, la institución favorita
de Lucifer, tres siglos durante los cuales se perseguía a quien “pensara
peligroso” (ya no se diga a quien se atreviera a escribir textos clandestinos
opuestos al clero católico), se quemaba vivas a las personas en las plazas
públicas, sobre todo a los judíos adinerados, o se torturaba hasta producir la
muerte en los sótanos del palacio negro inquisitorial a quienes, entre otras
razones, leyera libros de la Ilustración, del Enciclopedismo o narraciones
relativas a los Derechos Universales del Hombre.