Por Emilio J. Cárdenas
En una oportuna nota reciente, Andrés Oppenheimer destaca
que el modelo chileno -mantenido en el tiempo con total coherencia,
pese al cambio del signo político de los gobiernos que se sucedieron
desde el regreso a la democracia- ha servido para disminuir
significativamente la pobreza en la sociedad chilena. Porque su economía
crece sana, al 6% anual, con una inflación anual del 3% y con
exportaciones que están en alza.
La gestión del presidente Piñera
volvió a disminuir la pobreza, tendencia que se había estancado en la
administración de la Concertación. Del 15,1% en el 2009, al 14% ahora.
Lo mismo ha ocurrido con la pobreza extrema (yo la llamaría simplemente:
miseria, destacando así que esto debiera ser insoportable para
cualquier sociedad) que cayó del 3,7% en el 2009, al 2,8% ahora.