Martín Moreno
Por vez primera, un secretario de Estado —Bruno Ferrari,
de Economía— exhorta a la resistencia civil: que la población no compre
huevos mientras se mantenga su precio inalcanzable. Es válido. Pero si
fuera regla general, más de 50 millones de mexicanos pobres ya le
hicieron caso a Ferrari: dejaron de comer huevos, carne o leche, simplemente porque no les alcanza el dinero.
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Hay de resistencias a resistencias. El Movimiento Progresista (MP),
integrado por PRD, PT y Movimiento Ciudadano, advierte que si el TEPJF
valida el triunfo de Peña Nieto, habrá “estallidos
sociales”. Preocupante. Pero alarmante sería presenciar que miles de la
sierra guerrerense o hidalguense tomaran por asalto la Central de Abasto
o centros comerciales, hartos de décadas de miseria. Más por hambre que
por razón política. Entonces sí, mucho cuidado con esa rebelión.