Una lección en capitalismo de amigotes
Jorge Luis Borges solía decir que los argentinos
sufrían con "demasiados mesías". Su presidente actual, Cristina
Fernández de Kirchner, sin dudas predica como si lo fuera. En reuniones
de la ONU, regaña a EE.UU. y Europa por la crisis financiera global, y
en el última cumbre del G-20 en junio intentó reavivar la disputa por
las Islas Malvinas con Gran Bretaña.
EPA
Cristina Fernandez de Kirchner
En Argentina, Kirchner convirtió una
ley para emitir anuncios clave en los medios en una plataforma política
permanente. Aparece en TV constantemente hablando de temas tanto
importantes (como su apropiación de la petrolera YPF de manos de la
española Repsol), como banales (videoconferencias en las que aparecen
fanáticos que integran las filas del gobierno). Un pago rutinario de
deuda el viernes pasado presentó una oportunidad para otra diatriba
televisada contra el capitalismo global, y una oportunidad de exaltar
las virtudes de su propio gobierno, uno "levantado sobre la equidad y
los derechos humanos".