Por Eduardo Goligorsky
En el artículo El poder de las firmas, expresé mi desazón por
el hecho de que Mario Vargas Llosa, uno de los intelectuales más lúcidos
y más representativos del pensamiento liberal de nuestro tiempo, se
hubiera sumado a otros personajes famosos para formar un movimiento a
favor de la legalización de las drogas.
Ahora es otro manifiesto, firmado por otros dos intelectuales cuya lucidez y coherencia con el pensamiento liberal los sitúan a la altura de Vargas Llosa, el que me produce una sensación de desconcierto y perplejidad.
La razón es que dicho manifiesto, suscripto también por otras personalidades prestigiosas, no obstante declararse a favor de la democracia global (http://globaldemocracymanifesto.wordpress.com) está contaminado por la presencia de tres ideólogos del fundamentalismo totalitario antisistema: Antonio (alias Toni) Negri, Noam Chomsky y Susan George.
Ahora es otro manifiesto, firmado por otros dos intelectuales cuya lucidez y coherencia con el pensamiento liberal los sitúan a la altura de Vargas Llosa, el que me produce una sensación de desconcierto y perplejidad.
La razón es que dicho manifiesto, suscripto también por otras personalidades prestigiosas, no obstante declararse a favor de la democracia global (http://globaldemocracymanifesto.wordpress.com) está contaminado por la presencia de tres ideólogos del fundamentalismo totalitario antisistema: Antonio (alias Toni) Negri, Noam Chomsky y Susan George.