por Adrián Ravier
Adrián Ravier es
Nadie sabe bien qué es el neoliberalismo, pero lo que parece estar claro en la opinión pública argentina, es que ha fracasado.
Muchos lo identifican con el “Consenso de Washington”, pero Nicolás Cachanosky ya ha señalado que resulta difícil identificar a Argentina con aquel plan. De hecho, la corrupción, el excesivo gasto público, los recurrentes déficits fiscales, el mercantilismo del Mercosur y la falta de un sistema republicano de gobierno, con respeto por las instituciones y la división de poderes, no parece ser consistente con el “liberalismo”. En lo que sigue, no intentaré volver sobre la disputa comentada, sino señalar que varios países latinoamericanos, a pesar de sufrir el impacto de la crisis del tequila de 1995, la crisis asiática de 1997, el default ruso de 1998, la devaluación de Brasil en 1999 y las depresiones estadounidense y argentina de 2001, aun así continuaron por el mismo camino “neoliberal” y los resultados fueron positivos.
Dos caminos alternativos