La diplomática Olga Fonseca aterrizó en Kenia el pasado 15 de
julio para hacerse cargo de la Embajada de Venezuela. Doce días más
tarde, yacía estrangulada en su cama. El caso está provocando sudores
fríos en Caracas. Y es que la policía keniana vincula el asesinato a una
trama de narcotráfico en la propia sede diplomática.

Lo cuenta
The Star, el diario de Kenia que más sigue el caso; lo reproduce
la prensa venezolana y lo niega el Gobierno de Hugo Chávez. El ministro del Interior, Tareck el Aissami, dice que eso son
“historietas comunicacionales” y achaca el crimen a “problemas internos del personal de la embajada”.
El narcotráfico es un tema caliente. Estados Unidos afirma que
Venezuela se ha convertido en centro neurálgico para la distribución de
la cocaína suramericana, con la connivencia de la cúpula militar. Según
la Casa Blanca, por Venezuela salió en 2010 el 25% de la droga destinada
a Norteamérica y Europa (parte de ella a través de África). Pero una
cosa es lo que diga "el imperio", y otra que la policía de Kenia sugiera
que la cocaína viaja también por valija diplomática.
Y algo debía de sospechar Olga Fonseca (foto de la izquierda). Pero recapitulemos.