Andrés Oppenheimer
No resulta sorprendente que casi todos los países latinoamericanos
estén de la mitad para abajo en el nuevo ranking mundial de innovación
de las Naciones Unidas. Lo que sí resulta sorprendente —y deprimente— es
que con pocas excepciones, ni siquiera integran el subgrupo de los que
están "aprendiendo a innovar".
El Ranking Global de Innovación 2012, elaborado conjuntamente por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de las Naciones Unidas (OMPI), y la escuela de negocios INSEAD, con sede en Francia, clasificó a 141 países según su capacidad de innovación, o habilidad de inventar nuevos productos.
Es un indicador clave del futuro de los países: en una economía global basada en el conocimiento, donde las empresas que inventan nuevos productos —como Google, Apple o Facebook— a menudo tienen un valor de mercado más alto que la economía de países enteros, la innovación es un factor de crecimiento económico cada vez mayor.
El Ranking Global de Innovación 2012, elaborado conjuntamente por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de las Naciones Unidas (OMPI), y la escuela de negocios INSEAD, con sede en Francia, clasificó a 141 países según su capacidad de innovación, o habilidad de inventar nuevos productos.
Es un indicador clave del futuro de los países: en una economía global basada en el conocimiento, donde las empresas que inventan nuevos productos —como Google, Apple o Facebook— a menudo tienen un valor de mercado más alto que la economía de países enteros, la innovación es un factor de crecimiento económico cada vez mayor.