Una incómoda medalla de oro
Víctor Beltri*
Para Carlos y Artemisa,
quienes hacen de la amistad algo extraordinario.
El sábado, tras la victoria ante
Brasil, era inevitable contrastar la alegría del momento con la desazón
cotidiana. La violencia que parece interminable, las protestas ante una
derrota electoral que no se acepta, la percepción de que todo está
siempre mal, siempre destinado al fracaso, de que México vive presa de
una maquinación perversa que no permite que ocupemos el lugar que, por
otro lado, no acabamos de creer que merecemos.