Jorge Fernández Menéndez
Doce años en el gobierno no han permitido que en los medios se pueda leer
bien al PAN. Seguramente es en buena medida responsabilidad del partido
blanquiazul, pero también una tendencia de los analistas a equiparar a
ese partido con el PRI o con otras formaciones políticas. Fuera de una
idea, muchas veces equivocada, de que los enfrentamientos internos en
los partidos terminarán irremediablemente en la ruptura, se suele
olvidar que hay un elemento que sí divide, pero que en última instancia
termina cohesionando, aunque sea a regañadientes, a los partidos y sus
dirigentes, y ese elemento es el poder. Y eso se aplica a todos los
partidos políticos importantes.