El
desplome de Colombia llama a la reflexión.
El peligro que corría Colombia como nación estructurada
democráticamente, donde se habían ensayado varios métodos para
doblegarla, parecía previsible. Los métodos más virulentos para
despojarla de su envestidura democrática, los de la vía armada para
asumir el poder, parecían haber fracasado bajo el liderazgo de
Alvaro Uribe, que prácticamente neutralizó la guerrilla marxista de
las FARC y puso bajo control otros grupos subversivos.
Lamentablemente y como bien reconoce el destacado columnista
colombiano, Ricardo Puentes Melo: “ Es que nadie ha pensado ni por
un solo momento en que los propósitos de los maleantes comunistas
nunca cambian, y que indultarse es apenas una estrategia más para su
fin único: La toma del poder”.